lunes, 17 de julio de 2017

22/26 días

Mentiría si dijera que, desde que llegué a la Isla, las cosas han sido fáciles. Una serie de catastróficas desdichas ha ido teniendo lugar poco a poco. Ha sido una de cal y otra de arena pero no culpo a la Isla de ello. Hay mucha gente corrompida, con valores cruzados y muy poca conciencia. Creo que los episodios que aquí voy a enumerar merecen un post propio. Es por eso que no me voy a extender mucho en esto.

1. El primer día (en realidad noche) que llegué a la Isla me perdí en una de las peores zonas habidas y por haber.

2. Después llegué a casa del que creía un amigo y donde me hospedaba para, a los tres días, tener que marcharme sin previo aviso tras insistentes propuestas que me negué a aceptar..

3. Encontré un trabajo que acepté y en el que estaba muy bien hasta que empezaron a abusar de mi y ahora, mientras escribo esto, son las 7.30am y estoy con todas mis cosas en un banco escribiendo. Esperando a hacer check-in en un hostal que he reservado.

Tras todo esto, con poco dinero pero mucha esperanza, me niego a abandonar la Isla.

De toda la vida he tenido esa sensación que te empuja a hacer cosas. Esto que me ha pasado y todo lo que me seguirá pasando son solo los daños colaterales de no conformarse. Y yo no me conformo, me niego a vivir una vida así. Renuncio a las comodidades de mi entorno solo por lo que siento en mi alma con cada experiencia que vivo.

¿Qué nos queda si no vamos detrás de lo que queremos? Además, estoy segura de que por ahí tengo un ángel de la guarda. A parte de tragedias e infortunios, la Isla me ha traído grandes cosas. Ya voy aprendiendo que errores cometer para sonar más de aquí y el innit va ya conmigo a todas partes. He conocido a gente buena, divertida y aburrida, a veces todo a la vez. Ya no me da miedo repetir tres veces sorry en la farmacia o en el super. Ya he salido de fiesta y puedo asegurar que aquí... no hay comparación.

Pero dejando a un lado datos lingüísticos sin importancia y noches en vela sidra en mano, la Isla me ha dado un ángel de esos que te besa por las noches y te agarra la mano durante el día, y viceversa. Alguien que camina acorde a mis pasos, y yo a los suyos. Había perdido casi por completo la esperanza hasta que apareció. Es curioso que supiese desde un momento que lo había encontrado... y cada día que pasa lo vuelvo a encontrar. Si me pusiera a enumerar todo lo bueno que tiene no acabaría nunca así que me voy a limitar a decir que sabía que la vida lo tenía guardado para mí, y que ahora sé por qué no había tenido suerte antes. Con el acento más pijo de toda la isla y unos ojos que me dejan muda, me da a las, me protege, me acompaña.

Sabes que te quiero y que te traduciré este post tan ñoño para que comprendas un "cachito" de lo genial que es mi vida aquí desde que llegaste.

22 días en la Isla cuando escribí esto.
26 días en la Isla cuando lo publico.